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Ingredientes:

Cebolla
Conserva de cerdo: costilla, lomo y longaniza
Huevos
Harina ó miga de pan
Hojas de laurel
Pizca de pimienta.


Elaboración “Mata-hambre”

Primero. Se pone a freír la cebolla; seguidamente se echan los trozos de conserva, el lomo, la costilla y la longaniza. Añadiendo  un vaso de agua.
Segundo. Por otra parte, se hace una tortilla con harina ó miga de pan. Cuando la tengamos,  la cortamos a trozos y la añadimos al guiso.

Tercero.  Por último,  dejamos que hierva unos minutos incorporando las hojas de laurel y una pizca de pimienta blanca.

Listo para servir.  Plato bueno, fácil y económico.

 

 Reseña:

Esta receta estaba escondida en la trastienda de mis recuerdos, no la había hecho nunca, en consecuencia,  mis hijos y mi marido no la conocían, quizá a vosotros os suceda los mismo.

Cuando decidí hacer un blog con un apartado de recetas de cocina,  no se trataba de unas recetas muy elaboradas, mas bien, pensé en recetas antiguas,  que siguieran el eslogan de la Posada de Clotilde,  “sabor antiguo con aires nuevos”.

 Por lo tanto, es una receta, la cual  me vuelve a la niñez. Veo a  mi madre en la cocina con la pregunta ¿Qué hago de cenar?. No se que hacer  – siempre igual-, “mata hambre y listo”.

Es un guiso que aprovecha los productos de casa ( corral y huerto). Que constituía  la despensa de la casa; el corral los huevos y los ajos del huerto.

El noventa por ciento de los productos que se consumían en la dieta, sin ninguna duda,  eran de esa despensa, de ahí, salían los ingredientes principales de la dieta  de  la época (pollo, pavo, conejo, cerdo etc. judías, tomates, pepinos etc)  en consecuencia,  una época de  autosuficiencia casi, casi total.